Con relación a la imitación y originalidad en la poesía renacentista, el poeta renacentista usó los modelos de la naturaleza; sobre esta base, no puso en duda la necesidad de imitar, porque estos medios se demostraban al no proceder de la reproducción de modelos, sino del mismo espíritu que unía otros razonamientos. Si las invenciones de otros individuos, inevitablemente desperdigados por ser complejo, se convierten en una invención única y si el espíritu del escritor brilla en ella, nadie podrá contradecirle la cualificación de original.

Hubo un integrante de satisfacción propia, ya que las fuentes brindaron reputación a las que reveló. Esas búsquedas mayormente significaron una batalla entre lo viejo y lo nuevo, para exponer la cultura correspondiente. El autor del periodo de adjudicarse la imitación como el centro de su actividad. La particularidad total establece un ideal remoto que no rehúsa, no obstante, no se postulaba con exigencia, porque era una concesión concebida a muy pocos individuos y asimismo existía la probabilidad de obtenerlo con medios imitativos. En la imitación uno debe ir a varias fuentes que deben ser transformadas y reducidas a unidad.

Dios les bendiga

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