Pese a que las primeras diez aves identificadas por la Septuaginta parecen acomodarse a las descripciones del Texto Masorético, el osiforme (latín para romper los huesos) es un buen ejemplo, la correspondencia es menos clara para la mayor parte de las aves restantes; asimismo es obvio que la lista en Levítico, la lista en Deuteronomio o ambas, están en un orden disinta en la Septuaginta, en comparación con el Texto Masorético. [78] Intentar determinar la correspondencia es problemático; por ejemplo, el pelícano puede corresponder a qa’at (vómitos), en referencia al comportamiento característico del pelícano, no obstante igualmente puede corresponder a kos (taza), como una referencia a la bolsa de la mandíbula del pelícano. Una complejidad adicional brota del hecho de que el porphyrion aún no ha sido identificado, y la literatura griega clásica simplemente identifica un número de especies que no son el porphyrion, incluyendo el pavo real, el urogallo y el petirrojo, e implica que el porphyrion es el primo del martín pescador. A partir de estas escasas aclaraciones, el porphyrion solo se puede identificar como cualquier cosa, desde el rodillo de pecho lila, el rodillo indio o el abejaruco carmín del norte hasta el flamenco. Un candidato probable es el pantano púrpura.

Dios les bendiga

Teología Cristiana 2018ß

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