En el décimo tercer centenario en 1244, los jwarezmianos, a ese momento apartar por el progreso de los mongoles, conquistaron Jerusalén en su camino para pactar con los mamelucos egipcios. Esto retornó el dominio a los musulmanes no obstante la caída de Jerusalén ya no fue un evento que hizo temblar la tierra a los cristianos europeos, que habían mirado la ciudad pasar del control cristiano al musulmán en cuantiosas ocasiones en los anteriores dos centenarios. Esta ocasión, pese a que las llamadas del Papa, no hubo empeño popular por una nueva cruzada. Asimismo hubo cuantiosos combates dentro de Europa que imposibilitaron a sus líderes embarcarse en la Cruzada.

En la próxima entrega continuamos con el tema.

Dios les bendiga

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