La costumbre judo-cristiana consideraba a Moisés como de Éxodo y de todo el Pentateuco, no obstante, a finales del décimo noveno centenario la creciente confluencia de desacuerdos, inconsistencias, reiteraciones y diferentes características de Pentateuco había conducido a los estudiosos a alejarse de este planteamiento. En fechas cercanas, el proceso que produjo Éxodo y el Pentateuco inició posiblemente cercano al 600 a.C., en el sexto centenario, cuando las costumbres orales y escritas coexistentes se juntaron para conformar libros reconocibles como los que conocemos, logrando su conformar su forma final como textos sagrados invariables cercano al 400 en el cuarto centenario antes de Cristo.

Género y fuentes

La historia de Éxodo es el mito fundador de Israel, que cuenta cómo los israelitas fueron liberados de la esclavitud por parte de Yahvé y, por lo tanto, le pertenecen por medio del pacto mosaico. El Libro del Éxodo no es una narración histórica en ningún sentido moderno: la escritura de la historia moderna requiere la evaluación crítica de las fuentes, y no acepta a Dios como causa de los acontecimientos, pero en Éxodo, todo se presenta como el el trabajo de Dios, que aparece con frecuencia en persona, y el contexto histórico solo se bosqueja muy ligeramente. El propósito del libro no es registrar lo que realmente sucedió, sino reflejar la experiencia histórica de la comunidad de exiliados en Babilonia y más tarde en Jerusalén, enfrentando el cautiverio extranjero y la necesidad de llegar a un acuerdo con su comprensión de Dios.

En la próxima entrega esperen la parte final de los géneros y fuentes.

Dios les bendiga

Biblia 2018©

 

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