Cuantiosos historiadores confirman que los centros de educación superior y las escuelas catedralicias eran una continuación del interés en el estudio promovido por los monasterios. La enseñanza teológica cristiana era, por tanto, un componente en estas instituciones, como lo era el aprendizaje de la ley canónica[i] o de la Iglesia; las universidades ejercieron un importante rol en educar a los individuos para profesiones sacerdotales, ayudar a la iglesia a amparar y clarificar sus enseñanzas y amparar los derechos legales de la iglesia frente a los gobernantes seculares. En tales centros de educación superior el aprendizaje teológico estuvo originalmente unido estrechamente a la vida de la fe y de la iglesia; nutrió y se nutrió de las prácticas de predicación, oración y celebración de la misa.

Durante la plenitud medieval entre el onceavo y décimo tercer centenario entre los años 1001 y 1300, la teología era, por tanto, el último asunto en los centros de educación superior se le denominaba como “La Reina de las Ciencias” y era la piedra angular de las artes liberales[ii] que se esperaba que los jóvenes aprendieran. Esto significaba que otras materias incluyendo la filosofía existían esencialmente para asistir al pensamiento teológico.

Notas

[i] Para mayor alusión acceder a http://www.corazones.org/diccionario/ley_canonica.htm.

[ii] Para mayor mención acceder a http://www.e-torredebabel.com/pedagogia/artes-liberales.htm.

Dios les bendiga

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