El califato poseyó diversidad étnica, lingüística y religiosa, no obstante, los cruzados propiamente y sus herederos eran una minoría élite católica. Introdujeron instituciones y tradiciones de sus países natales en Europa del oeste[i] y hubo estrecho vínculos familiares y políticos con occidente a lo largo de la existencia de la monarquía en Jerusalén. La monarquía heredó atributos orientales por influencia de las demografías y tradiciones ya existentes. La mayor parte de los ciudadanos del reino eran nativos cristianos principalmente griegos y sirios ortodoxos así también musulmanes chiítas y sunistas. Los nativos cristianos y musulmanes solían hablar árabe y griego que pertenecían a la clase baja marginada, mientras que los cruzados que principalmente procedían de Francia hablaban francés. También existió un reducido número de judíos y samaritanos.

Según Benjamín de Tudela[ii] autor judío que viajó por el reino durante mediados del décimo segundo centenario en 1170, había un total de 1, 500 el cual desglosa en mil samaritanos en Nablus[iii], 200 en Cesárea y 300 en Ascalón. Desde que se instaura el límite inferior para la demografía samaritana de 1, 500 desde la contemporánea Tolidah, una crónica samaritana, también menciona comunidades en Gaza y Acre. Benjamín de Tudela estimó que la población judía total de 14 ciudades del reino era de 1.200, lo que hace que la población samaritana de la época sea más numerosa que la judía, tal vez por única vez en la historia.

Notas

[i] Para mayor alusión acceder a https://www.ecured.cu/Europa_Occidental.

[ii] Para mayor mención acceder a https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/benjamin_de_tudela.htm.

[iii] Para mayor referencia acceder a https://www.britannica.com/place/Nablus.

En la próxima entrega de la serie esperen el inicio de la serie la historia del reino de Jerusalén en la historia israelí.

Dios les bendiga

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