En la invitación de Zorobabel, el gobernador que había mostrado un ejemplo notable de liberalidad al cooperar personal mil daricos[i] dorados además de otros obsequios, el pueblo y demás gente depósito sus regalos en el tesoro sagrado con gran emoción. Primero ellos construyeron y dedicaron un altar a Dios en el lugar exacto donde había estado antes y entonces limpiaron los montones carbonizados de escombros los cuales fueron ocupados en el sitio del templo antiguo; en el segundo mes del segundo año que fue el 535 a. C., en medio de una gran audiencia emocionada y regocijada los cimientos del Segundo Templo fueron colocados. Un amplio interés fue sentido en el gran movimiento, aunque fue observado con sentimientos encontrados por el público.

Los samaritanos[ii] habitantes en la capital de lo que había sido Israel realizaron sugerencias para labores en cooperación. Zorobabel y los ancianos, no obstante, rehusaron toda esta cooperación sintiendo que los judíos tendrían que edificar el Templo sin ayuda. Inmediatamente informes malvados fueron propagados con respecto a los judíos. Conforme a Esdras 4:5[iii] los samaritanos intentaron frustrar su propósito enviaron mensajeros a las ciudades de Ecbatana[iv] y Susa[v] con el resultado de que las labores fueron suspendidas.

Notas

[i] Para mayor acepción acceder a http://dle.rae.es/?id=Bs2Pzuz.

[ii] Para mayores acepciones acceder a http://dle.rae.es/?id=X9XGlxN.

[iii] Para mayor referencia acceder a https://www.biblegateway.com/passage/?search=Esdras+4%3A5&version=RVR1960.

[iv] Para mayor alusión acceder a https://www.ecured.cu/Ecbatana.

[v] Para mayor mención acceder a http://www.ancient.eu/susa/.

En la próxima entrega esperen la próxima parte o la culminación de esta parte de la serie.

Dios les bendiga