Por muchos años esto fue suficiente para hacer aumentar el precio de las acciones de las empresas como compañías fueron ocasionalmente valoradas en gran medida por su retorno de inversión. La naturaleza agresiva de los conglomeradores propiamente fue suficiente realizar varias inversiones quien vio un poderoso y aparentemente una fuerza imparable en los negocios, adquirir sus acciones. Los precios altos en acciones les permitían a ellos realizar más préstamos, con base en el valor de sus acciones y de este modo adquirir aún más empresas. Esto condujo a reacciones en cadena lo cual permitía a ellos a crecer rápidamente.

No obstante, todo este crecimiento fue algo irreal y cuando los intereses incrementaron para compensar la inflación[i], la rentabilidad del conglomerado se derrumbó. Los inversionistas notaron que las compañías dentro del conglomerado no estaban acrecentando más rápido que antes de ser adquiridas, mientras que la razón para adquirir una empresa era las uniones suministraran eficacia. En la finalización de los años 60 fueron rehusados por el mercado y se produjo una venta considerable de sus acciones. Para preservar a las compañías en marcha, muchos conglomerados se vieron forzados a deshacerse de las industrias adquiridas ya, y a mediados de los años setenta la mayor parte se habían aminorar a depósitos.

Notas

[i] Para mayor referencia acceder a http://www.eleconomista.es/diccionario-de-economia/inflacion.

Dios les bendiga

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