Incluso durante las disputas, peregrinos venían en pequeños números. Nicolás IV[i] negoció un acuerdo con el sultán mameluco para un permiso a un clero latino para servir en la Iglesia del Santo Sepulcro. Con el acuerdo del sultán, el Papá Nicolás un Franciscano[ii], envió un grupo de frailes a mantener la liturgia latina en la ciudad. Con Jerusalén un poco más que remansos no tenían cuartos formales y simplemente vivían en un hostal de peregrinos, hasta que el rey Roberto I de Nápoles[iii] dio un gran regalo monetario al sultán en el siglo 13. Roberto preguntó que los Franciscanos tener la Iglesia de Sion[iv], Capilla de María en la Iglesia del Santo Sepulcro y la Basílica de la Natividad[v] y el sultán dando su autorización. No obstante, los lugares cristianos sagrados remanentes fueron retenidos en decadencia.

Notas

[i] Para mayor referencia acceder a https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nicolas_iv.htm.

[ii] Para mayor alusión acceder a http://www.franciscanos.org/.

[iii] Para mayor mención acceder a https://www.britannica.com/biography/Robert-king-of-Naples.

[iv] Para mayor referencia acceder a http://www.viva.co.id/berita/metro/116276-ekspedisi-wisata-gereja-sion.

[v] Para mayor alusión acceder a http://www.primeroscristianos.com/index.php/tierra-santa/item/2641-la-basilica-de-la-natividad-en-belen/2641-la-basilica-de-la-natividad-en-belen.

Dios les bendiga

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