La Iglesia del Santo Sepulcro venerada por la gran mayoría de los cristianos como el lugar de crucifixión y entierro de Jesús fue entre los lugares de rendir culto destruidos, no obstante, más tarde autorización su reconstrucción.

El emir turco Atsiz ibn Uvaq situó y capturó a Jerusalén en la segunda parte de siglo 11 entre 1070 y 1071 poniéndola bajo el control nominal del califato abasí. En su regreso en 1077 del intento desastroso de captura a la capital del califato fatimí, Cairo, encontró en su ausencia que los pobladores de la ciudad se habían revelado y forzado su guarnición de refugio en la ciudadela. ibn Uvaq por tanto situó a Jerusalén de nuevo y en la recaptura mató un estimado de 3 mil habitantes rebeldes incluyendo aquellos que habían tomado el albergue en la Mezquita Al-Aqsa. Ibn Uvaq en 1079 ibn Uvaq fue asesinado por su aliado nominal Tutush I[i] quien con posterioridad fundó una firme autoridad abasí en el área. Un nuevo periodo turbulento inició 1091 con el deceso de Tutush gobernador de la ciudad, la dinastía artuquí de Zaheer-ul-Daulah Artuk Bey en el siglo 11 entre 1085 y 1091 y sus hijos Sökmen entre 1091 y 1098 en siglo 11 y Najm ad-Din Ilghazi ibn Artuq en siglo 12 entre 1107 y 1122. Jerusalén cambio de manos entre ellos varias ocasiones hasta 1098 que los fatimís aprovechando la oportunidad presentada por la aproximación de la primera Cruzada retomaron el control.

Notas

[i] Para mayor referencia acceder a http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/1175875.

 

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